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¿Sabías qué?

Durante la adolescencia continúa el desarrollo cerebral mejorando nuestras capacidades emocionales, físicas y mentales todavía incompletas. Leer más...

Estigma

Es posible que recuerdes alguna vez que te hicieron un comentario de mal gusto o te dejaron de lado en alguna actividad en que querías participar. Estas situaciones puntuales nos entristecen, nos hacen sentir muy solos y afectan nuestra autoestima. Ahora imagina cómo sería vivir estas situaciones día tras día... ¿Cómo crees que te sentirías?

Las personas que sufren un problema emocional siempre han sido más vulnerables a los prejuicios sociales, debido al gran desconocimiento que tiene la población sobre salud mental. Por lo tanto, tienen que luchar doblemente; para combatir el trastorno y también el estigma asociado a él.

El estigma nos puede afectar provocando:

  • Aislamiento social: evitamos hablar de nuestro problema por miedo a la incomprensión o el rechazo por parte de los demás.
  • Cuesta pedir ayuda: hay mucho miedo a ser etiquetados como frágil, violento, imprevisible, incapaz o loco. Por eso evitamos buscar ayuda aunque la necesitemos.
  • Autoestigma: pasa cuando sufrimos una discriminación constante hacia nuestra persona y acabamos por creer las ideas falsas instaladas en la sociedad. Al interiorizar estas creencias negativas, a menudo experimentamos sentimientos de vergüenza, ira o desesperación que pueden afectar nuestra confianza para recuperarnos y continuar con nuestra vida diaria.

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